4 - Derechos Fundamentales

DERECHO A DESARROLLAR CUALQUIER ACTIVIDAD ECONOMICA EN EL MARCO DEL BUEN VIVIR

Iniciativa Nº 730

Tema: Libertad de emprender y desarrollar actividades económicas

Actualizado 24/05/2022 23:56

Esta es una Propuesta de:

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Virna Cayupi P.

Disponible Desde:

30 Ene30 de enero2022-01-30

Problema a Solucionar:

Las comunidades indígenas que proponen y promueven esta iniciativa, conocen de cerca la realidad local y regional y, basados en la historia y en la experiencia de emprender, desean consagrar un derecho que ha permitido el crecimiento y desarrollo de las familias mapuche.
La libertad de emprender ha permitido mejorar la calidad de vida, acceder a bienes y servicios, aumentar la escolaridad y en muchos casos la obtención de un título profesional.
De igual manera, ha permitido generar conciencia respecto de la importancia de cuidar los recursos naturales o el medio ambiente, también denominado Ixofil Mongen, que en definitiva es la sostenedora de la vida.
Por lo anterior es que la libertad de desarrollar cualquier actividad económica encuentra sus límites en el buen vivir y debe ser consagrado en la nueva constitución política.

Situación Ideal:

PROBLEMA A SOLUCIONAR:
El tratado de Tapihue del año 1825, señala en su artículo 1° lo siguiente: “Convencidos ambos jefes de las grandes ventajas de hacernos una sola familia, ya para oponernos a los enemigos de nuestro país, ya para aumentar y solidar el comercio”.
La lectura del artículo primero del referido tratado, nos lleva a concluir que el pueblo mapuche posee una inclinación natural al comercio y, por ende, a la libertad de emprender.
Esa fue la principal característica de nuestro pueblo, empeñado en un desarrollo que no solo tenía por objeto un crecimiento material, sino que, garante del medio ambiente y de sus recursos. Un atributo que fue aplastado por las pesadas manos estatales, que ahogaron la libertad de emprender y de crear.
La omnipresencia del estado ha conculcado un derecho humano esencial de todo pueblo, cual es, el derecho de decidir sus propias prioridades en lo que refiere a su desarrollo económico social y cultural. Los pueblos indígenas no pueden ser considerados en interdicción permanente.
Las reducciones de tierras reflejan precisamente la indolencia y el desprecio por la capacidad de emprender, relegando a las familias indígenas a permanecer solidarias en la pobreza y, en un comunitarismo que solo atrae la inversión del asistencialismo y el clientelismo político.
Nuestros antepasados, no existían en la lógica comunitaria ni en reducciones territoriales ni conceptuales, razón por la cual, la tradición libertaria nos empuja a promover e impulsar un estado que respete y consagre la libertad de emprender de los pueblos indígenas.
Finalmente podemos concluir que los derechos humanos son inmanentes o inherentes a toda persona o pueblo y, su observancia o aplicación no puede quedar sujeta al arbitrio de un grupo de personas ni a visiones totalitarias o excluyentes.
Consagrar de manera especial la libertad de emprender para los pueblos indígenas, significa acabar con la lógica asistencialista y paternalista. Implica avanzar en medidas e instituciones que permitan potenciar y mejorar las capacidades emprendedoras abriendo una ventana al mundo para traspasar las fronteras del wallmapu.
El estado lleva tiempo poniendo sus manos sobre los hombros de los pueblos indígenas, aplastándolos con burocracia y programas, que solo generan clientelismo y pobreza.
Por ello es que resulta necesario consagrar de manera particular un derecho que ha sido el sostén del desarrollo y del emprendimiento.
Los emprendedores indígenas no solo poseen la capacidad de entregar productos y servicios, sino que en cada relación comercial ofrecen identidad y cultura milenaria que visibiliza a un territorio y lo acerca al mundo.
Esta libertad de emprender se complementa de manera armónica con el derecho de propiedad individual, razón por la cual existe una relación indisoluble y virtuosa.
Pero el desarrollo económico o la libertad de emprender, no puede ser a cualquier costo, ni depredando nuestros recursos naturales, o destruyendo o contaminando nuestro medio ambiente o madre tierra. La premisa del “buen vivir”, nos obliga a establecer limitaciones a una actividad que es propia del ser humano y de las sociedades en general. El comercio, el intercambio, la libre iniciativa son propias de la actividad de todo pueblo, razón por la cual deben estar garantizadas y consagradas en la nueva constitución política.
La experiencia de las últimas décadas nos ha dejado como enseñanza que la determinación sobre el desarrollo debe quedar entregada en las manos de los pueblos indígenas y no, desde el sillón centralista y burocrático.
Cada año las familias indígenas se constituyen en el laboratorio experimental de potenciales emprendimientos que fueron pensados desde una oficina o detrás de un computador.
El estado y su infinita burocracia, constituyen una barrera difícil de sortear para cualquier emprendedor. Una legislación anquilosada, ausencia de pertinencia, plataformas electrónicas poco amigables y de difícil acceso, son la realidad de aquellas personas que optaron por transformar sus sueños en una acción emprendedora.

Propuesta de articulado

La Constitución asegura a todas las personas y pueblos indígenas:

1.- El derecho a desarrollar cualquier actividad económica, al emprendimiento o libre iniciativa en el marco del buen vivir, que no sean contrarias a la moral, al orden público o a la seguridad nacional, respetando el principio del buen vivir y las normas legales que las regulen. El Estado y sus organismos podrán desarrollar actividades económicas o participar en ellas sólo si una ley de quórum calificado los autoriza. En tal caso, esas actividades estarán sometidas a la legislación común aplicable a los particulares, sin perjuicio de las excepciones que por motivos justificados establezca la ley, la que deberá ser, asimismo, de quórum calificado;

Esta es una Propuesta de:

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Virna Cayupi P.

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30 Ene30 de enero2022-01-30